Lo conocí un día que parecía martes. Se había sentado a mi lado, un poco vacilante, y noté un interés disimulado que me puso más incómoda de lo que estaba. No hablamos mucho, es más, yo no solté una sola palabra, solo moví la cabeza de izquierda a derecha lo más suave posible cuando me preguntó si tenía frío. Fue entonces cuando comprendí a qué se refería mi madre cuando decía que yo no necesitaba abrir la boca para mentir.
El silencio invadió el pequeño espacio que llenábamos. Recuerdo haber visto una hormiga caminar cerca de mi zapato y recuerdo también haber oído sus pequeños pasos rápidos y livianos. Por ahí me pareció escuchar también el choque del viento contra los árboles y me los imaginé despeinándose como modelos en una sesión de fotos. En un momento cerré los ojos y me sentí lejana, sentada en la nada. Una canción antigua cubrió el vacío; creí que estaba delirando...
Luego noté que él cantaba.


7 comentarios:
por fin! vamos posteaaaaaaa más. R
Fabi...Welcome back :) Felicidades por tu regreso
http://subrayayconecta.blogspot.com/2008/12/benedetti-en-almendra.html
mira!
Jaja, bueno gracias (:
:)
nombreeee! tengo un escrito bien bieeen parecido, vivi una escena asi como la describes, entre nerviosismo y sonrisas segun esto normales y eso de voltear para todos lados y si se descuidan ver a los ojos you know!
aunque lo de la hormiga me trajo un recuerdo un tanto incomodo-molesto pero bueee' es de otra historia, haha.
saludos!
Muy lindo texto, también me gustan tus escritos, voy a leer mas, muchas gracias por pasar, te agrego a mis links :)
Saludos desde el frio Norte
Qué hermoso.
Primer vez que vengo.
Pero qué hermoso.
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